De Cisternas Rotas y Amistades Verdaderas

“Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.” 

— Jeremías 2:13 (RVR1960)

Este versículo es un llamado de Dios a su pueblo. Les recuerda que se apartaron de Él, la fuente de agua viva, para ocuparse únicamente de sí mismos, construyendo “cisternas rotas” que no retienen nada.

Lo mismo nos puede suceder hoy, cuando nos centramos solo en nosotros, olvidamos lo más valioso, lo que vale la pena, lo que Dios ha puesto cercano, es decir… aquellos que nos rodean.

Dios nos ha creado para vivir en relación, no en aislamiento. Nos necesitamos unos a otros, pero la amistad ha perdido valor entre la sociedad, las relaciones no se sostienen y nos damos cuenta hasta que es demasiado tarde.

La amistad no es una recompensa por nuestra capacidad de elegir y por nuestro buen gusto de encontrarnos unos a otros, es el instrumento mediante el cual Dios revela a cada uno las bellezas de todos los demás.

C. S. Lewis

Qué bueno es pensar y tener presente que hay belleza en nuestros amigos.

La Biblia lo confirma:

  • “Hierro con hierro se aguza; Y así el hombre aguza el rostro de su amigo.” (Proverbios 27:17)
  • “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.” (Juan 15:13)

Las amistades no son casualidad. Tienen un propósito eterno en la formación de nuestro carácter y en la expresión del amor de Cristo.

Pensemos en los siguiente:

¿Cuántos amigos verdaderos has tenido en tu vida? ¿Los valoras, oras por ellos, inviertes en su vida?

Tengamos en cuenta esto: 

  • Haz amigos intencionalmente. “El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo.” (Proverbios 18:24).
  • Ora por ellos. La oración es la forma más profunda de amor y apoyo.
  • Valora lo que ya tienes. No esperes a perder a alguien para darte cuenta de lo importante que era.
  • Sé un reflejo de Jesús en tu amistad. Él nos mostró el amor supremo al dar su vida por nosotros.

Dios es nuestra fuente de vida, pero Él también nos invita a disfrutar del regalo de la amistad. No caves cisternas rotas en el egoísmo y el descuido, vuelve a la fuente y valora a quienes te rodean.

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